Nuevo disco de los madrileños que desgraciadamente no cumple las expectativas generadas tras el maravilloso "Secretos y Revelaciones". Lo mejor del disco, sin duda, la portada.
Comentaba Niko Del Hierro que el disco había recibido muy buenas críticas en todo el público, en este caso soy la excepción que confirma la regla. Os dejo mi opinión.
Juicio Final Hasta el día más oscuro La última frontera Revolución Perversidad Después del silencio Maltratador El último vals Corazón Herido Condenado Angel o demonio
Miembros
Tete Novoa: Voz Tony Hernando: Guitarra Niko Del Hierro: Bajo Andy C: Batería, Teclados
Lo han vuelto a hacer los Barri. Aún con la salida de su carismático Enrique "El Drogas", bajista, cantante y compositor de muchos de los grandes éxitos de la banda, han aguantado su marcha con un nuevo gran disco, "Flechas Cardinales".
Tras el fantástico (pese a lo tendencioso de sus textos) "La tierra está sorda", vuelven con un disco más directo y rockero, con temas que nos devuelven al no menos magistral "Hombre, Mate hombre" con el que relanzaron su carrera tras una época bastante irregular en la que no acababan de redondear un álbum redondo de principio a fin.
En este "Flechas cardinales", destacan por encima de todo el genial "Punto de mira", con estribillo rompedor, el medio tiempo "Como el invierno", con un inicio a lo U2 (increíble pero cierto), el mejor del disco sin duda y "El Muelle", otro tema 100% Barricada que no debe faltar en sus setlists a partir de ahora. Muy buena también "La balanza" con letra y colaboración de Kutxi(Marea).
El disco viene acompañado de un segundo CD con 6 temas del disco en formato acústico, que además suenan de manera estupenda.
Siguen finos, muy finos. Os dejo dos vídeos de presentación del álbum.
Punto de Mira
Como el Invierno
Tracklist
01. P’a Enredarte
02. Punto De Mira
03. Aguardiente
04. Eclipse
05. El Muelle
06. Como El Invierno
07. En Lo Más Pequeño
08. Hasta Diez
09. Imán
10. La Balanza
11. Remiendos
12. Rugir y Morder
13. Flechas Cardinales
Acústico: El Vuelo del Fénix
01.Punto de mira
02.Aguardiente
03.Como el invierno
04.Ya nos veremos
05.Aun queda un sitio
06.Pídemelo otra vez
Gran revuelo trajo la vuelta de los alemanes sin su carismático lider UDO, cuando en el 2010 decidieron publicar, liderados por Wolf Hoffman, su "Blood Of Nations", cañonazo que fue uno de los discos del año sin duda alguna. Tras aquél disco, y la gran aceptación del público hacia su nuevo vocalista Tornillo, vuelven ahora con otro bombazo, "Stalingrad".
Y es que, tras el segundo disco ya pocos son los que echan de menos a UDO, por no decir ninguno. Lo cual no quita que la carrera del enano gruñón sea también más que reseñable, una cosa no quita la otra. Una nueva muestra de heavy metal clásico, con el sello de Accept y un vocalista acoplado como anillo al dedo a su nuevo grupo.
Los dos primeros temas, "Hung, Drawn and Quartered" y "Stalingrad" son himnos ya que pasarán a la gran lista de los teutones, con unos coros potentes, metálicos, de esos que tantas bandas han intentado copiar y ninguna ha conseguido igualar.
No diré que "Hellfire" sea muy novedoso, pero lo compensa "Flash To Bang Time" con un gran trabajo de los dos hachas, y "Against the world" y "The Galley" como otros dos temas marca de la casa.
Un disco potente, directo, con la firma inconfundible de Accept. No lo pongo ni por encima ni por debajo de "Blood Of The Nations", seguramente una mezcla de los dos darían el disco diez, pero por separado, son dos discos más que notables y que ningún fan del heavy clásico debería perderse.
Tracklist
Hung, Drawn and Quartered
Stalingrad
Hellfire
Flash to Bang Time
Shadow Soldiers
Revolution
Against the World
Twist of Fate
The Quick and the Dead
Never Forget (bonus track)
The Gallery
Formación
Mark Tornillo - Voz
Wolf Hoffman - Guitarra
Herman Frank - Guitarra
Peter Baltes - Bajo
Stefan Schwarzmann - Batería
En el año 1992, apareció uno de los discos que marcaron un antes y un después en el mundo de la música, sobretodo en los amantes del heavy clásico. Lo publicaron W.A.S.P, banda del carismático Blackie Lawless.
El disco, llamado "The Crimson Idol" narraba la historia del ascenso y caída de una estrella de rock ficticia llamada Jonathan Steel. Se han escrito muchos ríos de tinta respecto al álbum, ya que muchos han interpretado que parte de la historia sea incluso autobiográfica del propio Blackie, aspecto que no ha sido ni confirmado ni desmentido por el propio autor.
Para celebrar el 20 aniversario del álbum, y como antesala a lo que esperamos sea el año donde se publique el ansiado DVD en directo con la historia completa del disco, os narramos tema a tema, la historia de Jonathan.
"The Titanic Overture" / "The Invisible Boy"
Jonathan Aaron Steel era hijo de William Y Elizabeth Steel, y pertenecía a una familia de clase media con un hermano, Michael, a quien quería
profundamente. Desde pequeño empezó a darse cuenta que había una
gran relación entre su padre y su hermano, sintiéndose la oveja negra de la familia, lo que le hacía refugirarse en el espejo, el cual se convertía en su altar de refugio, en su alter-ego.
Musicalmente son dos temas que demuestran la gran base rítmica que acompañará a la mayoría de canciones, con un uso de los tambores por parte de Frankie Banali y Stet Howland, que compatibilizaron sus labores sobre los parches.
"Arena Of Pleasure"
El día en que cumplía 14 años, su vida cambió para siempre.
Su hermano Michael murió atropellado por un conductor
ebrio, en una colisión frontal. La vida de Jonathan dio un giro de 180 grados, vagando por las calles, donde descubrió el alcohol, las drogas, las
chicas, y una vida peligrosa. Justamente en las calles, en una tienda
de música, encontró una guitarra roja que se convertiría en el
instrumento de su gloria y posterior caída.
Bob Kulick , guitarrista que acompaña en el álbum a Blackie, nos sorprende con un solo espectacular, siendo un tema lleno de fuerza, rabia y un estribillo muy pegadizo.
"Chainsaw Charlie (Murders in the New Morgue)"
Cogió un billete para abandonar su hogar, y tras viajar a la gran ciudad, conoció a Charlie, un gran productor
musical que lo llevó a la fama junto al aspirante a manager Alex Rodman.
Este tema es el más representativo del álbum, y en poquísimas giras ha desaparecido de su repertorio. Es el tema más espectacular del disco, con un Blackie espectacular y un trabajo muy bueno de nuevo de la base rítmica.
"The Gypsy Meets the Boy" / "Doctor Rockter"
Poco antes del lanzamiento de su primer álbum, estaba sentado en la
puerta de su casa y se encontró a una gitana, la cual le reveló un mazo
de cartas de tarot, hablándole minuciosamente de su juventud y de la
lucha por el éxito que estaba viviendo. Sin embargo, luego de diez
minutos se detuvo abruptamente, ya que podía darse cuenta que el futuro
de Jonathan no sería tan maravilloso.
Jonathan pide ayuda a su amigo el Doctor Rockter, para que le intente ayudar.
El primero de los temas, es un medio tiempo muy logrado, el primero que nos encontramos en el álbum. El segundo, es un tema ligero, otro de los que más han gustado a los fans por su sencillez y la forma de solicitar ayuda a través de la canción.
"I am one" / "The Idol"
El éxito sobrevino con una facilidad increíble para Jonathan. Gracias a
ello, los excesos propios de una estrella de rock se hicieron presentes.
Fue en una fiesta junto a su amigo, el Doctor Rockter, que decidió
hacer una llamada a su madre, queriendo lograr la aceptación que tanto
había deseado desde pequeño. Sin embargo, esta nunca llegó, al
responderle su madre: "Nosotros no tenemos ningún hijo".
El tema "The Idol" nos trae las palabras que a lo largo del disco han ido apareciendo en varios temas, como estribillo principal:
Where is the love to shelter me Give me love, love set me free
Un tema emotivo, y en el que Blackie transmite de una forma sensacional el sentimiento de Jonathan.
"Hold On To My Heart" / "The Great Misconceptions of Me"
Jonathan nunca aceptó la respuesta de sus padres. Musicalmente, "Hold on to My Heart" es la balada del disco, un tema
lento con mucho sentimiento y un arreglo de cuerdas muy interesante.
Durante su último concierto, se dirigió a la audiencia, arrancó las cuerdas de su guitarra y a modo de soga se suicidó, poniendo fin a la historia. Esto lo cuenta durante casi 10 minutos en la última canción, "The Great Misconceptions of Me".
El disco, en resumen, es un 10 tanto musical como a nivel letrístico. Esperemos que este 2012 sirva para recordar uno de los mejores discos de la historia.
Fabuloso el disco sacado por los germanos Running Wild. Os dejo mi opinión sobre el álbum, y el vídeo de una de las mejores canciones del álbum, "Me & The Boys".
Nunca he sido muy partidario de los discos de guitar-heros,
ni siento especial admiración por aquellos músicos que usan su instrumento
únicamente para lucimiento personal en lugar de utilizarlo para hacer buenas
composiciones, por lo que miraba con cierto recelo el nuevo lanzamiento del
guitarrista americano Eric Sardinas, uno de los más reconocidos artistas
surgidos en los últimos años en tierras americanas, debido a su mezcla entre el
blues más clásico y el rock and roll con toques sureños que tan buenos
resultados está dándole, sobretodo en directo.
Para esta ocasión se ha juntado con los Big
Motor(una base rítmica espectacular) para ofrecer el cuarto lanzamiento de su
carrera, siendo la formación de trío ideal para este tipo de rock and roll.
La sensación de dudas que me albergaba se pierde
a los dos segundos de escuchar la primera canción, y desaparece totalmente a lo
largo del disco. De buenas a primeras nos encontramos con el primer cañonazo,
“All I Need”. Un arpeggio inicial de Eric da paso a la base rítmica con un
sonido entre el rock sureño y el hard rock macarra, acompañado de un estribillo
excepcional y unos solos más que notables, siendo de los temas más rápidos y pegadizos
que nos encontraremos a lo largo del disco. “Ride” ralentiza el ritmo anterior
convirtiéndose en un tema más accesible para las radiofórmulas, un tema entre
el funky y el rock, con la incorporación de dos coristas femeninas y otro gran
estribillo a ritmo de palmas.
El comienzo surfero de “Find my heart” es
magnífico, muy en la onda de los Beach Boys más alegres, que también podría
servir como melodía para alguna de las series americanas que aparecen en
televisión en épocas veraniegas. La parte intermedia emula a los Queen de la
época “The Game”, siendo este tema el particular “Crazy Little thing called
love” del guitarrista americano. A continuación se escucha una canción que
podría haber sido cantado sin dudas por el gran Elvis, “Gone to Memphis” evoca
la onda más clásica del rock en sus tres minutos y medio de duración, participando
de nuevo las voces femeninas en el remate del estribillo.
“It´s
nothing new” es otro buen tema de rockn’roll más clásico, aunque debido a la
gran colección de temas anteriores queda en un plano inferior, como le sucede a
“This time”, siendo este un tema más bien de relleno, pese a los intentos de
Eric en adornarlo con un par de buenos solos de guitarra. No mejora mucho la
cosa con “Just like that”, el más fuerte del disco, donde canta de manera más
desgarrada, pero poquito más que sacar de él más allá de la buena
interpretación de nuevo con las seis cuerdas.
La cosa se anima con la primera versión de las
dos que aquí encontraremos, el “Burning Love” de Elvis Presley, un tema que le
viene que ni pintado a esta formación, ofreciendo toda una demostración de lo
que es coger un clásico del rock y tocarlo en el 2008 con el mismo feeling con
el que sonaba unas cuantas décadas antes.
De aquí hasta el final el disco vuelve a decaer, siendo
lo mejor de lo restante la segunda versión realizada, “As the crows flies” del
también referente clásico Rory Gallagher.
En resumen, podríamos decir que el sabor
resultante es más bien agridulce. Eric Sardinas ha fabricado un disco donde escuchar
de manera magnífica varias de las muchas vertientes del rock (desde lo más
clásico al sureño, pasando por el hard rock), con muy buenas composiciones en
su inicio pero que a lo largo del disco van diluyéndose frente al impacto
inicial. La producción es inmensa a cargo de Matt Grubber, y los músicos se
muestran excelsos en casi todos los momentos, destacando cómo no Eric Sardinas
tanto en su faceta vocal como en la musical, pero lo que parecía un disco de
Sobresaliente finalmente se queda en el Aprobado alto, y es realmente una pena
ya que las expectativas iniciales lo encaminaban a disco del año.
Si preguntáramos por el grupo
brasileño más famoso que ha dado el heavy metal en los últimos 15 años(sin
contar a Sepultura) seguramente muchos dirían el nombre de Angra, por discos
como “Angel´s cry” o “Holy Land” que son ya clásicos del género. Su cantante,
André Matos, conocido también por sus comienzos en Viper o su carrera en Shaman
(Shaaman posteriormente por asuntos legales), nos trae su primer disco en
solitario, con una banda llamada como él mismo (y que nadie le llame
egocéntrico).
Para esta nueva aventura en solitario
se ha rodeado de una serie de músicos heterogéneos en procedencias y orígenes
pero comunes en haber compartido alguna etapa en la ya extensa carrera de André
junto a él. Por un lado tenemos a los hermanos Mariutti, con quienes coincidió
en Shaman(y con Luis también en Angra). Andre Hernandes ex -Viper se suma a las
guitarras, y la sorpresa del disco, un jovencísimo batería brasileño de 16
años, Eloy Casagrande, que encandiló a Matos que sin dudarlo le ofreció un
puesto a las baquetas para su nueva andadura. Además, aparece Fabio Ribeiro con
el que compartió giras en los tiempos de Angra.
En la producción se juntan dos de los
productores más reconocidos del estilo, por un lado Sascha Paeth (Heavens Gate,
Rhapsody, Kamelot, Shaman y tantos otros) y por otro Roy Z, conocido por sus
trabajos con Judas Priest, Helloween o Bruce Dickinson. La portada, eso sí, es
bastante horrorosa, simulando un dibujo de André en un parque con bastante poca
gracia.
Empieza el disco con “Letting go” tras
una breve intro, un tema que nos sirve para recordar tiempos pasados pero a su
vez mostrándonos una cara más potente, más rabiosa, más heavy en definitiva.
Con diversos cambios de ritmo y varias partes distintas, resulta un tema
brillante, tanto vocalmente como en la parte instrumental. “Rio”, con un nombre
que no disimula sus orígenes, es un tema de heavy clásico que bien podría venir
firmado por los Helloween actuales (se nota la mano de Roy en este tipo de temas).
Guitarras muy duras, riffs machacones y un estribillo directo. La música
brasileña no podía faltar en este tema, y ello se demuestra con una parte
central a cargo de Fabio, previa al regreso del doble bombo y la rapidez
original.
“Remember Why” tiene un comienzo
relajado, a ritmo de tabalet, pero desemboca en otro tema rápido, de estribillo
clásico, doble bombo en el post-estribillo y unos solos neoclásicos a cargo de
Luis y Hernándes que redondean otro buen
tema, cuyo final podría recordar levemente al famoso “Carry On”. “How Long”, el
último tema que se compuso para este disco, pasa por ser el más típico del
álbum, pero no por ello deja de ser destacado ya que hoy en día no es fácil
encontrar buenos temas de hard rock clásico, y éste lo es, con un trabajo
magnífico de nuevo de los dos hachas.
En “Looking Back” la cosa empieza a
tomar otro cariz, escuchando las primeras acústicas y su posterior desarrollo,
pasa a ser un medio tiempo, casi balada,
que sin ser nada del otro mundo está bien situado en el orden de reproducción.
André Matos y Alberto Rionda, líder de Avalanch, coincidieron en una anterior
gira de sus respectivas bandas, y tras la colaboración de André en el disco
“Los poetas han muerto”, parece que han mantenido la amistad ya que ahora Alberto
le devuelve la invitación aportando su ayuda en la composición del siguiente
tema, “Face the end”. Un tema muy elaborado, progresivo, de ritmo denso, piano
de fondo y un Matos excepcional en una vertiente más moderada, melancólica
inclusive. Pese a ello, no llega a romper del todo, yo al menos esperaba más de
esta colaboración, conociendo la gran labor como compositor de Alberto. “Time
To Be Free” recupera el ánimo siendo otro tema con muchas variantes, mezcla de música
tribal, ritmos nativos, hard rock y heavy metal, ayudado por el mejor estribillo
del disco a ritmo de doble bombo, siendo además del título del disco, la mejor
canción incluída en él.
Tras el oscuro “Rescue” nos llega “A
New Moonlight”, el pequeño homenaje que realiza Matos a la obra de Queen,
tratándose de una mini-opera rock con un coro de voces perfecto para la ocasión
y diversos cambios a lo largo de los casi nueve minutos de tema. Quizá se
excede de pretencioso, pero consigue redondear una buena canción con una
original propuesta. Cierra el disco “Endeavour”,
un tema de power metal optimista y alegre, y un gran trabajo a las teclas sobretodo en el
final de la canción, con esas notas épicas que
cierran el álbum.
Disco muy interesante el ofrecido por
Andre Matos en su primera entrega en solitario, más directo, rápido y clásico
de lo que venía experimentando en sus tiempos de Shaman, con una base muy
centrada en guitarras bajo y batería y no tanto en teclados como en sus inicios
con Angra, con alguno de los temas más rápidos de su carrera pero no por ello
sin experimentar en otros terrenos, y
con muy buen gusto además, tanto a la hora de componer como de rodearse de
grandes músicos. No es “Angel´s cry” ni
“Holy Land”, ni tan siquiera llega al nivel del “Ritual” de Shaman, pero
sinceramente puede competir de tú a tú con los Angra actuales y eso es ya muy
positivo para el cantante.
Recuperamos este disco de los speedícos Stormwarrior, recomendable!
En el mundo del rock y más
concretamente en el heavy metal venido de Alemania, una de las corrientes que
más éxito tuvo –y sigue teniendo- es el speed metal alemán que practicaron
Helloween en su disco debút y continuaron después tantas y tantas bandas. Una
de ellas es la que os traemos sobre estas líneas, Stormwarrior. Sus influencias
más reconocidas aparte de las calabazas (no en vano hicieron incluso un
concierto de homenaje al “Walls of Jericho” con la colaboración de Kai Hansen),
son otros clásicos germanos como Running Wild, los primeros Rage o los propios
Accept.
En su cuarto lanzamiento, siguen
con una propuesta que combina las posturas más true del metal, con continuas referencias a la
mitología nórdica. En esta ocasión los acompañamientos que aderezan el
contenido del disco son de sobra conocidos por todos, ni más ni menos que Piet
Sielk(Savage Circus, Iron Savior) a la producción, con masterización a cargo de
Tommy Hansen, en los Jailhouse Studios de Dinamarca.
Tras la esperable y nada
sorprendente intro, “Heading Northe” abre el disco dejándonos ver que siguen
por la senda abierta desde su disco debút de nombre homónimo, la clásica
canción de apertura con buenos coros y estribillo pegadizo. El siguiente tema,
“Metal Legacy” es el que más parecido tiene con lo que son los Gamma Ray
actuales, donde Lars Ramcke no esconde la gran influencia que significó Kai
Hansen a la hora de interpretar los temas.
“The Holy Cross” se sale por el
momento de la tónica homogénea de lo escuchado hasta el momento, si bien no en
el estribillo sí por su parte intermedia ralentizada, siendo un tema que podría
venir firmado sin duda por los Accept del “Roussian Roulette”. La siguiente
canción que me ha llamado la atención es “Ragnarök”, muy veloz y con un buen
trabajo de guitarras en los solos con claras referencias neoclásicas. El único
tema que se sale un poco de la tónica general es “The revenge of asa lande”,
donde la banda levanta el pie del acelerador para ofrecer un ritmo denso, oscuro, distinto. “Remember the oathe”
es el tema que más me ha convencido del disco, muy rápido también, con un gran
estribillo durante los tres minutos y
medio de duración.
“Into the battle” es el último
tema, alejado del doble bombo que nos han ofrecido en prácticamente todo el
disco, pero sin llegar a rematarse como un gran medio tiempo, siendo una
canción más bien insulsa. Este tema viene unido junto a la outro del disco con título evocador a la
marcha de las valkirias.
Un disco más de power metal, con
buen sonido, buena producción pero excesivamente homogéneo en la propuesta.
Entretenido, que gustará a los amantes incondicionales del estilo, pero basado
en un planteamiento tan concreto que hace que se haga un tanto redundante. ¿Un
mal disco? En absoluto. ¿Novedoso? Pues tampoco. Si hay que elegir entre bandas
de true-metal, me quedo con Teräsbetoni.
Una de las bandas más elegantes son los británicos Magnum. Aquí os cuento su directo-homenaje a un gran clásico en esta review.
En el mundo del rock, y más concretamente del heavy metal,
la ciudad británica de Birmingham es la capital que vio nacer a dos de las
bandas más influyentes del género, Black Sabbath y Judas Priest. De esta misma
ciudad cercana al millón de habitantes, nació también la banda que os traemos
en estas líneas, Magnum, formados a raíz de la unión del vocalista Bob Catley y
el genio Tony Clarkin, auténtico motor de la banda desde sus origenes hasta
nuestros días, y principal (y prácticamente único) compositor de todos los
temas de la banda.
Tras más de veinticinco años de carrera, nos presentan en
este doble CD el festejo del 20 aniversario de su disco más exitoso (que no el
mejor, honor que recae sobre “Vigilante”, editado dos años antes) como fue
“Wings of Heaven”. La gira incluyó 8 fechas por todo el Reino Unido durante el
pasado Noviembre del 2007, desde Londres hasta su propia ciudad natal,
extrayéndose las canciones de las grabaciones efectuadas en cada una de ellas.
En el primer CD nos muestran una interesante mezcla entre
los mejores temas de su último disco de estudio, “Princess Alice And The Broken Arrow”
y sus temas más famosos de otras épocas como “Vigilante”, “Back Street kid” o
“Kingdom of madness”. La interpretación por parte de la banda es más que
correcta, con un Catley que si bien no
es un dechado de potencia ni posee un chorro de voz imponente, sí que mantiene
un papel bastante digno (sin alardes), pese a que en ocasiones los instrumentos
le superen quedando su voz difuminada entre las 6 cuerdas y los colchones de
teclado, como sucede por ejemplo en “Out of the shadows”.
Tratándose de un álbum en directo, se echa en falta uno de
los aspectos que más influyen a la hora de escribir sobre la música en vivo, y
este es la nula participación del público en la grabación final. Los temas
suelen ser bastante fieles respecto las grabaciones originales, destacando como
excepción que confirma la regla la revisión del clásico “How Far jerusalem”,
cercana a los 10 minutos y donde el grupo se recrea con unos pasajes
instrumentales interesantes e innovadores.
En la segunda entrega se interpreta de forma completa el
disco “Wings of heaven”, tal cual se nos mostró en su lanzamiento de 1988. El
inicio es arrollador con “Days of no trust” (magnífica interpretación) y “Wild
swan”, notándose un mayor equilibrio entre la voz y los instrumentos,
destacando Catley en uno de los temas que fue single en su momento, “Start
talking love”. Muy bonita también la interpretación de la balada del disco,
“Must have been love”, un tema muy AOR con un sonido que en este segundo CD me
convence más que el obtenido en el primer CD, más limpio, con más equilibrio,
mejores coros... e incluso en “Pray for the day” (nunca tocada en vivo anteriormente) Bob se atreve a emular al gran Freddie
Mercury en su interacción con el público. Como colofón final se marcan otro
clásico de despedida, “Sacred Tour” del “Chase the Dragon”, con las
consiguientes presentaciones finales de los músicos participantes.
Un directo elegante, recomendado tanto para los fans de
Magnum (a los que encantará) como a los amantes del hard-rock elegante y de
calidad. Y yo, como me incluyo en ambos condicionantes, he disfrutado, y mucho.
Hay músicos en el mundo que no necesitan presentación, bastándose
y sobrándose con poner su nombre para ser reconocidos unánimemente. Uno de esos
músicos de los que no hacen falta muchas presentaciones es Paul Rodgers. Por si
todavía hubiera algún despistado, comentar que ha sido la voz(y mucho más) de
dos históricas bandas del rock como fueron primero Free y posteriormente Bad
Company, pasando a su vez por diversos
proyectos con gente tan cualificada como Chris Slade o Jimmy Page(The Firm) o
en los últimos años siendo ni más ni menos la voz que ocupa el lugar del gran
Freddie Mercury en Queen, habiendo hecho una exitosa gira bajo el nombre de
Queen+Paul Rodgers por todo el mundo en el año 2005.
En este disco grabado en Glasgow, nos presenta Paul una selección de
sus mejores temas cosechados en los diversos proyectos en los que participó.
Predomina en la elección de canciones su etapa en Free, más del 50% de estos 17
temas son de la etapa de finales de los años 60 y comienzos de los 70 como el
tema que abre el disco, “I’’ be Creepin’ de su segundo disco con nombre
homónimo al grupo. Buen tema de apertura pero con un sonido que quizá no sea
todo lo potente que esperáramos.
Los dos siguientes temas, pertenecientes también a Free y su
disco “Highway”, nos reafirman las primeras sensaciones: las guitarras suenan
demasiado monótonas y bajas respecto a lo que se pretende conseguir al mezclar
un disco en directo. Paul en su línea, más cómodo en los medios tiempos
(como demostrará en los hits de Bad Co)
que en las alturas. Y la sección rítmica, en un aparente segundo plano.
La banda que le acompaña es una mezcla entre la veteranía de
gente como el batería Ryan Hoyle(Collective Soul) o Howard Leese de Heart, y la
juventud insultante de un chico de 17 años como es Kurtis Dengler, el cual con
su guitarra no se deja intimidar por ser triplicado en edad mostrándose más que
correcto en toda la actuación.
No podían faltar temas que recuperó para su gira con Queen
como los clásicos de Bad Company “Can't Get Enough of Your Love” y “Feel Like
Makin' Love” (siendo dos temas donde destaca la portentosa voz de Rodgers) , o
el gran éxito de masas que supuso en el
año 1970 la comercial “All right now”, su tema más conocido, coreado en todo
momento por el público. La sorpresa de la noche la puso el tema “Radioactive”
de su proyecto The Firm, ya comentado en la introducción.
Un disco recomendado para los amantes del rock más clásico,
con una elección de temas indiscutible pero una producción mejorable,
excesivamente blanda, que seguramente no sea (ni de lejos) de lo mejor que ha
grabado Rodgers en su vida, pero sirve de muestra para demostrarnos que sigue
en plena forma… encontrándose grabando nuevos temas para el futuro disco en
estudio de Queen+Paul Rodgers. Permaneceremos a la espera.
Llevan ya varios años de capa caída, con algunos temas buenos pero alejados de sus tiempos de mayor éxito.
Con escepticismo y a su vez expectación recibíamos
el nuevo disco de Hansen y sus pupilos, ya que si bien no habían estado
especialmente lúcidos en sus últimos lanzamientos, el hecho de titularlo como
la segunda parte de su obra maestra “Land of the free” hacía que tuviera un
gancho si cabe mayor. Un disco con ese aura no podía ir acompañado de una mala
carátula, y así sucede: la portada es sensacional, posiblemente la mejor que ha
sacado Gamma Ray desde aquél disco sobre el país de la libertad.
El primer tema, “Into the storm” no invita al
optimismo, pese a su dosis de fuerza parece que sigue en los patrones
repetitivos que representan los últimos discos de la banda, pero por suerte
pasa rápido, y en “From the ashes”, el siguiente tema, consiguen alcanzar cotas
que no demostraban desde “Powerplant”, su último gran disco. Un tema muy Maiden
en los bridges, tanto en las
guitarras dobladas como en las líneas de bajo, y con un estribillo colosal. No
se puede decir lo mismo del siguiente, “To Mother Earth”, donde se luce en el
doble bombo Dan Zimmermann, pero que pasa por un tema excesivamente típico
dentro del estilo que practican. Este es
uno de los puntos que creo Kai debe replantearse, y es intentar alejarse de los
temas a piñón fijo y probar otras cosas, ya que es muy difícil sacar algo
novedoso a estas alturas en este plan.
Mucho mejor es “Rain”, sin duda alguna. Interesante
riff el que lleva la canción, con un gran trabajo por parte de los dos
guitarras tanto en las rítmicas como en los solos, podría recordar a los Helloween actuales, saliéndose del patrón
típico comentado anteriormente, y que vuelve a demostrarse por ejemplo en
“Leaving hell”, un pastelón manido y cansino, que abusa en exceso de todos los
tópicos asociados al power metal alemán.
“Empress” pasa por ser el mejor tema del
disco. Canción densa, con la batería alejada (¡¡por fín!!) del doble bombo, y
un estribillo sospechosamente similar al
final del “Princess of the dawn” de Accept, tanto en ritmo como en el
tratamiento de las voces. Si obviamos la originalidad, un tema magnífico sin duda, que viene firmado por el
batería firmado Dan Zimmermann.
“When the World” es otro tema rápido, a piñón
fijo, con unos coros a lo Rhapsody a mitad tema que al menos sirven para salir
de la monotonía. “Opportunity” es otro tema intenso, de ritmo candente y épico,
que podría recordar salvando (y mucho) las distancias a algunas partes de
“Rebellion in dreamland”. No ignorar el guiño a “The clairvoyant” de Iron
Maiden en la parte central, y es que como ya todos sabemos, Kai es muy amigo de
introducir detalles que puedan recordar a diversas bandas (riffs, punteos,
líneas de bajo…), siendo éste un caso más. Aunque para similitudes, la de “Real
World” con la archiconocida “I Want out”, de estribillos distintos pero
estructura sospechosamente parecida, finalizando con otro “homenaje”, esta vez
a Kiss y su Welcome to the show con
el que finalizaban en “Psycho circus”.
Al menos no se puede decir que no haya variedad en los grupos escogidos.
“Hear me calling” e “Insurrection” son dos temas totalmente prescindibles. El último
es un tema largo, intentando conseguir lo que significó “Armageddon” por
ejemplo, pero quedándose a mucho de ese gran tema.
Un disco contradictorio, que mejora de sobra a
“Majesty” y “New World order”, pero que sigue sin redondear una obra completa
al nivel de lo que nos tenían acostumbrados. Por un lado tenemos un fenomenal
trabajo de todos los músicos y el acierto en introducir algunas variantes de
ritmos más pausados, pero por otro los temas a piñón fijo son los que Kai
debería replantearse para buscar nuevos horizontes, como los que llevan
siguiendo y consiguiendo con éxito sus compatriotas y otrora compañeros, Helloween.
A día de hoy, las calabazas vuelven a estar por encima de los rayos gamma…
Tercer disco oficial en solitario
del guitarrista californiano de la mítica banda Toto, Steve Lukhater, un músico
prolífico que no ha parado en los últimos 30 años de traernos material nuevo,
ya sea con su banda madre, en solitario o con colaboraciones como la
establecida en 2001 con Larry Carlton.
Tras una portada mejorable, abre
el disco el tema que da título al álbum, “Ever Chanching Times”, corte directo
y elegante con un pegadizo estribillo , de ritmo marchoso y coros refinados,
pudiendo pasar por uno de los temas rockerillos de Toto sin ningún problema. El
disco como se va viendo ya con el segundo tema, “The letting
go”, podrá ser acusado de cualquier cosa menos monótono, ya que cada
tema es totalmente diferente al anterior. En este caso es un tema clásico de
A.O.R, lleno de acústicas y tempo intenso, con un gran trabajo a las voces por
parte de Steve. “New World” es mi tema favorito del disco, una gran canción de
hard rock, rápida y potente, con el mejor estribillo del disco, llegando a
recordar ligeramente a Whitesnake. Sin duda el trallazo que más llegará a los
menos seguidores del A.O.R más meloso.
En “Tell me what you want from
me” hay cosas de Foo Fighters y Foreigner(suave al inicio, potente en el
estribillo), un tema diverso y alejado de los patrones clásicos del rock
melódico debido a sus toques progresivos y los continuos cambios instrumentales.
Una pena que no se rematara con un buen estribillo ya que sino hubiera sido el
bombazo del disco.
Tras la balada “I
Am”(bastante insulsa todo hay que decirlo), llega otro de los puntos
divergentes del disco, “Jammin With Jesus”. Un tema con reminiscencias funkys,
unas guitarras rozando lo étnico, un bajo percusivo muy presente y unos coros
de música negra, que redondean otro de los puntos clave del disco sin duda
alguna.
“Stab In The Back” podría venir
firmada perfectamente por Paul McCartney, tanto en el desarrollo de la canción
como en la tonalidad vocal, siendo una canción que si bien no sería de las
mejores, sí que podría haber pertenecido perfectamente al “Off the ground” del
exBeatle.
A partir de aquí el disco baja un
poco su intensidad, “Never ending nights” es el clásico tema pasteloso de
toda la vida, siendo lo más destacable de aquí al final el último tema, The
truth”, una instrumental donde suena a Mark Knopfler por los cuatro costados.
Para todos aquellos que se muestren
escépticos por no ser fans de Toto(entre los que me incluyo), les animo a que
le den una oportunidad a este disco porque realmente merece la pena. A todos
aquellos que aman a Toto, les encantará este disco ya que siguen habiendo
muchos de los atributos que caracterizan a los que crearon el himno “Hold the
line”. Un disco difícil de etiquetar, mezcla de varios estilos, variado y con
una producción colosal. A mí sin duda, me ha convencido.
En diez
canciones se nos presentan estos jóvenes valencianos con su segundo disco,
practicando un power metal variado y entretenido siguiendo la estela de otros
grupos como Furia Animal, Arwen o los primerizos Avalanch.
Tras un primer
disco publicado en el 2005 como fue “Al Amanecer de los Tiempos”, nos llega en
este 2007 “Mares de Dolor”, donde lo primero que llama la atención (además de
su elaborada y enigmática portada), es la masterización del disco a cargo de
Alberto Rionda en sus estudios asturianos Bunker.
Centrándonos
en lo musical, lo primero que destaca es la personal y maravillosa voz de Neus
Ferri, cantante de la banda y que ofrece una variedad de registros que se sale
de lo que últimamente más de moda está como son las voces líricas(a lo Tarja o Bea
de Ebony Ark).
En cuanto a la
producción, como suele pasar en la mayoría de casos no queda compensado el
nivel de presencia de la voz y los instrumentos, cojeando normalmente una de
las dos partes. En este caso, la voz suena mucho más presente que la base
rítmica, y sobre todo las guitarras, las cuales han quedado demasiado bajas en
mi opinión, ocasionando que en algunos temas casi ni se las escuche.
Seguramente en directo suenen mucho más duros que lo que lo hacen en este
disco. El sonido de batería también me ha parecido un tanto artificial(me ha
recordado al utilizado por Alberto Ardines tanto en Avalanch como en Warcry),
quizá por la mano de Rionda en las mezclas finales.
El
tema que abre el disco “La Luz del Sol” es posiblemente el más “Avalanch” de
todo el disco, con los habituales “toques progresivos” y un estribillo la mar
de pegadizo. Muy bueno también “Mares de Dolor”, que da título al álbum, por
esos coros en contraste con la voz que bien podrían recordar a los Warcry
actuales. Interesante trabajo de los dos guitarristas Rafa y J.Miguel en el
doble juego rítmico/solista.
En “No hay
rival” participa Manuel de Sphinx, ofreciendo un tema rápido que se ve
ensombrecido por la nula repercusión y presencia de las guitarras en muchas
partes del tema, en algunas de las cuales únicamente se escucha la base rítmica
y voz(sabiendo que en el fondo, muy al fondo están las 6 cuerdas). La fusión de
ambas voces masculina/femenina está muy conseguida.
“Nómadas del Mar”
es posiblemente mi tema favorito, una balada intensa e inmensa, donde quizá
mejor suenen todos los instrumentos, con una letra muy sentida(referencias
místicas al mar…) y un trabajo de piano como colchón de fondo tal cual
necesitaría el tema. Un tema donde Neus alcanza a dar la emotividad necesaria
para transmitir al oyente lo que la letra narra.
“Al Alba” y “Las
Voces del Mal” son dos temas rápidos, de pegadizos estribillos, que podrían
haber entrado perfectamente en cualquiera de los discos de Shaman. Atentos al
punteo “helloweeneano” en “Las Voces del mal”, demostrando que beben de
diversas influencias, siendo este último otro de los puntos álgidos del álbum.
En resumen, un
disco que no defraudará a los amantes del power metal nacional e internacional,
con buenas melodías, estribillos accesibles y pegadizos, que mejorando los
problemillas normales de producción(sobre todo en la subida de presencia de las
guitarras para dar más consistencia al sonido), pueden dejarnos unos discos muy
interesantes como este que “Mares de Dolor” que os hemos contado.
No fue un gran disco, pero como curiosidad os pongo mi opinión sobre el disco que precedió a GAIA III.
Si Belfast sirvió para
apaciguar la espera entre GAIA I y II, este disco sirve para tener contentos a
sus fans antes de la llegada de GAIA III, y de paso, reencontrarse la banda con
sus temas más básicos, directos, basados en sus doble faceta celta-rockera sin
la ornamentación y complejidad que les había acompañado en los anteriores
GAIAs.
Tras una intro cantada
excepcionalmente por Patricia, se abre el disco como suele hacerlo Mägo de
Oz(intros aparte) últimamente: con un tema elaborado, heterogeneo, "La
ciudad de los árboles", cercano a los 7 minutos, y que me parece el que
más podría entrar en la onda GAIA de los que aquí se encuentran. Sin duda, la
joyita del álbum.
"Mi nombre es
rocknroll" es el típico tema Motley
Crue, desenfadado, chulesco, vacilón... cuya letra quizá en los 80 podía
tener gracia, pero en el 2007 no ofrece nada nuevo bajo el sol. Enseguida nos
encontramos con la primera versión del disco, "El universo sobre mi"
de Amaral bajo el título de "El Rincón de los sentidos". ¿Ah, que no
es una versión? Efectivamente, no lo es, pero su gran similitud en el
estribillo bien podría confundir a más de uno.
"Deja de llorar"(no
confundir con el de Stravaganzza) es un tema verbenero, que viene a ser la
versión mejorada de "La posada de los muertos". "La canción de
los deseos" podría ser la segunda parte del "Hoy te toca ser
feliz". Muy celta, con gran protagonismo del acordeón, y una parte final
muy interesante. Me gusta.
El single de adelanto, "Y
ahora voy a salir"(Ranxeira)" en un primer momento me descuadró un
poco, pero con las escuchas ha terminado por ser uno de los puntos álgidos del
disco: una ranchera al estilo Mägo, con letra de referencias aztecas y ambiente
de taberna, que en directo puede dar mucho juego. El tema instrumental que Mägo
incluyen en todos los discos, en este caso recoge el posiblemente único punto
oscuro, siniestro del disco, con un inquietante "Runa llena" como
fondo.
Ahora sí, llega la versión
del disco, que no es otra que el '39
de Queen. Cuando me enteré que la versionarían confiaba en que les quedara
apañada, y el resultado me ha dado la razón. Mantiene la esencia del tema,
tanto a nivel vocal como instrumental, y aunque la letra no le hace justicia
(la música no acompaña a hablar de bares y barras), es posiblemente la mejor versión de Mägo desde "El templo del
adios".
"No queda sino
batirnos" ya la conocíamos (la compuso Txus para Ars Amandi), apareciendo
a continuación "Sin Tí sería silencio", una balada un tanto insulsa, apoyada
por las voces de Patricia como transición a otro tema rockero,"Si Molesto,
Me quedo", de estribillo fácilmente coreable, ochentero, siendo el tema
donde más y mejor lucen las guitarras.
Como outro tenemos una
narración a modo de despedida, cerrando un disco entretenido, sin la
complejidad de los GAIAs, lo cual gustará mucho a los que veían aquellos discos
como algo excesivamente pretencioso, pero en el que yo echo en falta algún tema
a lo "Santo grial" y por otro lado, una explotación de su lado más
AORero (como consiguieron en la estupenda "Hazme un sitio entre tu
piel").
El último gran disco de los alemanes data del año 2007. Aquí os dejo mi crítica.
Tras el grato sabor que nos dejó su anterior publicación Keeper
of the seven keys, The Legacy,esperábamos ansiosos la publicación del nuevo
disco de la banda germana.
Una voz conocida (y reconocida) como la de Bill Byfford de
Saxon nos introduce lo que será el contenido musical con las palabras que dan
título al álbum, “It´s gambling with the devil” que se solapan con el primer
tema, “Kill It”, un cañonazo al más puro estilo “Push” que destaca
principalmente por un bridge
sensacional, no todo lo bien rematado en el estribillo como prometía su inicio,
abriendo el álbum de una manera estupenda. “The Saints” es un tema de tempo más
relajado, con un Deris que en los tonos medios lo borda, y un estribillo
hímnico que puede recordar a “Born on judgement day” o a los primeros discos de
Freedom call. Sin descanso llegamos al primer single del disco, “As long as I
fall”, el mejor adelanto que han sacado desde el Better Than Raw, de comienzo
similar a “If i could fly “(esas teclas…) acompañado de un estribillo
espectacular, un tema 100% Deris que representa a la perfección lo que son
Helloween a día de hoy. “Paint a new World” recupera la rabia y dureza de la
apertura, sin ofrecer apenas nada más.
Lo que sí ofrece, y además en gran cantidad, es un
estribillo(otro más) genial, el siguiente tema, “Final Fortune”. Un tema
alegre, que representa de manera inmejorable el lado feliz que tanto ha
caracterizado al grupo durante su carrera, viniendo firmado por uno de sus fundadores,
el bajista Markus. Sin duda una de las dos joyas del álbum.
“The Bells Of The 7 Hells“ es otro tema directo, fuerte, que
parafrasea el “God help me“ que alentaba Hetfield en la archiconocida “One“, que
sirve de antesala al tema más lento del disco, “Fallen To Pieces“,de inicio
baladístico un tanto soso que a mitad canción toma un aire épico, serio,
intimista, como contraste a la evolución llevada hasta el momento. Solapada a
la anterior llega “I.M.E”, una canción que bien podría haber entrado en el
criticado (en mi opinión injustamente) “The Dark Ride”, por su densidad y
distorsión.
“Can Do It” es el
típico tema Weikath de los últimos discos que tanto decepciona. Un tema sin
mucha chispa, de melodía manida, que si bien sí mejora temas similares de
anteriores discos (“Do you feel good” o “Mr.God”), al lado de tanto tema bueno
desentona un poco.
Cuando ya parecía que
lo mejor había pasado, nos topamos con la mejor canción del disco, y una de las
mejores que han facturado las calabazas en sus últimos tiempos, “Dreambound“.
Inicio rápido, con la base rítmica llevando el peso de la composición en todo
momento, desembocando en un estribillo como hacía tiempo no se había oído. Imposible
no parar de tararearlo una vez escuchado. Y como remate final, otro gran tema, “Heaven
tells no lies“, tema épico, de casi 7 minutos, donde más y mejor lucen las
guitarras(reminiscencias ochenteras incluídas), acompañadas de otro estribillo
colosal.
Tras el irregular "7 Sinners", deberían recuperar la senda de este gran disco.
El disco que nos ocupa tenía el peligro de ser el sucesor de
una obra maestra como era “Agotarás”, disco que llevó al grupo de Jero y cia a
lo más alto del heavy nacional, con un Leo y Dani totalmente integrados y unos
temas impresionantes que culminaron con la grabación de ese DVD en directo que
llamaron “A morir”, casualmente como una de las canciones del mismo. Los
indicios eran buenos, y más cuando nos enteramos que venia con un DVD de
regalo, que mas tarde contaremos.
A pesar de todo, el comienzo no era del todo bueno: la
portada era fea de cojones, y el famoso digipack se doblaba como si de papel de
fumar se tratara.
Dejando al margen detalles materiales pasamos al
disco, y tras una intro denominada como el álbum, aparece el primer single del
mismo:”San Telmo 1940”.
Mientras lo vas escuchando te da la sensación de que algo grande va a suceder,
es un cúmulo de buenos riffs, dos o tres partes diferentes y un estribillo
directo y contundente, elementos que se repetirán a lo largo del disco,
impresionante comienzo. Tras un tema mas sosegado como“Lejos del tiempo”,
aparece otro cañonazo directo al grano y con la voz de Leo llegando a cotas
altísimas: “Maldito corazón”. Comienza directamente con el estribillo, y a partir
de ahí el tema no pierde un ápice de dureza, el tema más directo y cañero del
álbum, buenísimo. “Decepción” y “Angel de barro” son dos temas secundarios en
mi opinión, “No” tiene una letra de las que llega y recupera algo el tono, y
tras estos tres temas que rebajaban un poco la intensidad inicial, llega la
balada del disco y una de las que mas me gusta de las escuchadas en
castellano:”Si amaneciera”. Escrita por Jero y dedicada a su padre fallecido,
es emotiva a más no poder, a mí al menos me ha llegado muchísimo.
“Blanco y
marfil” es un tema rápido y animoso, pero te da la sensación que lo mejor ya ha
pasado (que no es poco por cierto). Y Y ahí es cuando aparece “Nuevo mundo” con
el estribillo más comercial del disco y que hace que lo cantes nada más escucharlo,
tras éste un “Tu nombre mi destino” fantástico, y para terminar el tema
speedico del disco, el tema power, “Buscando el perdón”, que corona de una
forma maravillosa este disco. Lo que más me ha gustado del disco ha sido eso,
que comienza tan bien como termina, y eso hace que te mantenga en vilo durante
toda la escucha. Por
ahora, y a falta de dos meses, disco nacional del año.
El DVD de regalo incluye el videoclip de “San Telmo 1940”, siete temas en directo
y entrevistas junto al Making off, en total mas de hora y media de imágenes que
complementan este estupendo disco. Imprescindible.
Decir que fue este disco el que ayudó a darle nombre a la actual banda de Jero Ramirez, "Santelmo", en concreto debido al primer tema ya citado.